Para agendas que no encajan con una academia
Las sesiones están divididas en bloques cortos. Puedes hacer una lección completa o repetir únicamente el segmento de pies, brazos o musicalidad cuando tengas diez minutos libres.
Paso Vivo
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Paso Vivo está pensado para adultos que parten de cero. Aprendes movimientos básicos, a reconocer el pulso de una canción y a enlazar combinaciones sencillas con vídeos de 8 a 18 minutos que puedes repetir a tu ritmo.

La metodología parte de una idea sencilla: el ritmo se entrena. Si te cuesta coordinar brazos y pies o prefieres practicar a solas antes de hacerlo delante de otras personas, aquí eso forma parte del punto de partida.
sin espejo obligatorio, sin compararteLas sesiones están divididas en bloques cortos. Puedes hacer una lección completa o repetir únicamente el segmento de pies, brazos o musicalidad cuando tengas diez minutos libres.
No damos por sabido ningún paso. Cada combinación se desmonta antes de bailarse con música.
Trabajamos recursos fáciles de recordar para moverte sin quedarte bloqueado cuando suena una canción.
La secuencia avanza de percepción del pulso a combinaciones completas. Cada bloque incluye práctica guiada, repetición lenta y una versión con música.
Cuenta 1·2·3·4, reconoce acentos y aprende a entrar en una canción sin precipitarte.
Cambios de peso, pasos laterales, adelante y atrás, con referencias claras para no perder el eje.
Movilidad sencilla para que la parte superior acompañe al paso en lugar de quedarse rígida.
Preparación, punto de apoyo y salida. Primero aislado y después integrado en secuencias cortas.
Pequeñas frases de movimiento que entrenan memoria corporal sin convertir la clase en una coreografía larga.
Combina los recursos del curso y aprende a alternarlos con libertad cuando cambia la música.

No hace falta convertir el salón en un estudio. Unos pasos libres alrededor, ropa cómoda y una canción que puedas volver a poner bastan para practicar lo aprendido.

Un concepto concreto: pulso, paso o coordinación. Ideal para repetir sin rehacer la clase entera.
Calentamiento breve, explicación, práctica lenta y versión musical en una única sesión.
Los movimientos clave se muestran despacio, a tempo medio y con música para que el salto de dificultad sea gradual.

Su foco no es que memorices una secuencia larga, sino que entiendas qué está haciendo tu cuerpo y en qué momento de la música sucede. En cámara trabaja con indicaciones espaciales simples, repeticiones visibles y pausas naturales para que puedas copiar el movimiento sin ir siempre un paso por detrás.
Cámara de cuerpo completo, encuadres limpios y una consigna por vez. La prioridad es que puedas seguir el gesto, no producir un vídeo espectacular.
Primero ves la frase entera una vez, sin obligación de copiarla. Así sabes hacia dónde va antes de empezar a dividirla.
20–30 sPies, cambio de peso y dirección se practican despacio. La música puede esperar hasta que el recorrido deje de sentirse extraño.
sin prisaCuando la base está clara, sumas torso, brazos y mirada. Una sola capa nueva cada vez para no perder lo que ya funciona.
1 capaLa misma secuencia se prueba a tempo medio y después con la canción. Si algo se rompe, vuelves sólo al fragmento necesario.
1·2·3·4Practicar en casa significa poder repetir sin sentir que alguien espera el siguiente paso. Un salón despejado, unos minutos y espacio para moverte bastan: el curso está pensado para convivir con muebles, pausas y días normales, no con un estudio perfecto.


Durante años, una chica evitaba el centro de la pista y encontraba cualquier excusa para quedarse hablando al lado. Empezó a practicar en casa con sesiones cortas, primero contando el pulso y después enlazando dos o tres recursos sencillos. En una celebración, su entorno se sorprendió al verla moverse con naturalidad: nadie esperaba ese cambio porque ella nunca había sido la que salía a bailar. No se trataba de hacer una coreografía perfecta, sino de dejar de sentirse fuera de lugar.
Todos los planes empiezan desde nivel cero. La diferencia está en la duración del acceso y en si quieres correcciones sobre tus propios vídeos.
Corrección por vídeo: envías un fragmento corto de tu práctica y recibes indicaciones centradas en uno o dos ajustes útiles —como transferencia de peso, tiempo o posición de brazos— para que sepas qué repetir en la siguiente sesión.
Si nunca has hecho una clase de baile, probablemente tu pregunta esté aquí. Y si no, puedes dejarla en el formulario junto a tu solicitud.
El curso empieza precisamente por reconocer el pulso y cambiar el peso a tiempo. No necesitas seguir una coreografía desde la primera clase. La cuenta, la música y el movimiento se introducen por separado y luego se unen.
Para la mayor parte del programa basta con poder dar dos pasos laterales y uno hacia delante o atrás sin obstáculos. Las clases están diseñadas para una zona doméstica despejada y no requieren desplazamientos largos.
No. La propuesta habitual es hacer dos o tres sesiones por semana y repetir los movimientos que cuestan más. La continuidad ayuda, pero el formato permite retomar el punto exacto donde lo dejaste.
No es obligatorio. La grabación sólo es necesaria si eliges un plan con revisión de vídeo y quieres utilizar ese servicio. Puedes completar el resto de las lecciones sin enviar imágenes personales.
Recibes la información para acceder a la clase y puedes decidir después si quieres continuar con alguno de los planes disponibles. La solicitud de prueba no te obliga a comprar el curso.
Solicita una clase introductoria y comprueba si el ritmo de explicación, el espacio que necesitas y la forma de practicar encajan contigo antes de elegir un plan.
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